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martes, 30 de junio de 2009

Mi celular

Eran las 20 horas de un martes y las clases ya se habían terminado, estaba un poco preocupado, ya que, aún sabiendo mis notas, la profesora no me había confirmado si iría a final o no. Mi promedio era de 6, por más de que en el segundo parcial me hubiera sacado un 2,50, pero al parecer uno tiene que tener un mínimo de 4 en todos los parciales (cosa que aún no estaba muy seguro) y por eso la profe me confirmaría mi nota vía mail al día siguiente.
Salía de la facultad con pocos ánimos, no esperaba de ninguna manera promocionar, pero la idea de que el final no fuese algo seguro me desanimaba un toque, aunque sin embargo seguía teniéndome fé, ¿Quién sería tan canalla como para negarle la oportunidad de un final a un estudiante cuyo promedio es de 6? Caminando pensando en mis asuntos fue cuando apareció él, acercándose a mí sin ni siquiera disimularlo:

- Negro, ya sabes como es esto, dame todos los billetes y no te va a pasar nada.
- No tengo nada.
- Vamos, no te pases de vivo conmigo.
- Esto es todo lo que tengo. – Y le dí dos billetes de dos pesos, que era cierto, era todo lo que tenía.
- ¿Celular no tenés?

Ahí lo lamenté, y saque de mi bolsillo mi modelo de Siemens (por si no lo saben esta empresa ya no fabrica mas celulares para Argentina), un movil cuyo valor era mucho más sentimental que económico, y se lo dí.
- Muy bien, ahora andáte.
Me fui lamentándolo pero al menos contento de salir ileso y no haber perdido al menos más plata que esos 4 pesos y mi querido celular. De repente el ladrón me llamó:

- ¡Negro!
- ¿Qué pasa?
- Disculpa, era mentira. – y acto seguido me devolvió el celular (lo que no me devolvió fueron los 4 pesos).

Podría decirse que la saque gratis, porque no sólo recuperé mi celular sino que además perdí 4 pesos que seguramente iba a gastar en golosinas para aumentar las calorías, así que eso no lo resto.
Me alegra conservar mi celular, ya que tiene un gran valor sentimental y afectivo por ser aún el primer y único celular que tuve, lo tengo desde los quince años, a pesar de que esta medio hecho bolsa. Quizás no saque fotos, quizás no pueda pasar mp3, pero es 100% anti robos.

martes, 28 de abril de 2009

Uno elige en que creer

Si bien fui a un colegio religioso, no soy una persona ni muy creyente ni practicante, aunque no niego la posibilidad de que pueda existir un orden que nosotros no alcancemos a comprender del todo. Por más que no estuviera de acuerdo con ellos en todos los puntos, tengo que admitir que varios profesores de catequesis que tuve eran gente con muy buenos argumentos y que además, al menos para mí, eran un verdadero modelo de coherencia, vivían de acuerdo a lo que creían.

Un argumento que exponían para demostrar que era lógico creer en Dios, era que uno cotidianamente creía en muchas cosas que no precisamente veía o tocaba. Nuestra generación nunca había visto personalmente el gol de Maradona a los ingleses, y sin embargo creíamos en él, tampoco habíamos salido del planeta y creíamos en Saturno y en Urano.

Es imposible no creer en nada, si uno no creyera en nada no podría ni comer ni cruzar la calle. Uno siempre esta creyendo en algo.

Concuerdo plenamente con lo que decían esos profesores, es tan lógico creer en Dios, como creer que existen otros planetas además del nuestro, o incluso creer que existe un individuo llamado Néstor Kirchner.

Tan de acuerdo estoy con esto, que es la base de lo que hoy quiero expresar y exponer. Si podemos creer en Dios más allá de que no podamos verlo y tocarlo, y esto es una cuestión de fe y no de raciocinio, creer en Dios es tan lógico como no creer en Él. Por lo tanto, si es lógico no creer en Dios, porque no podemos percibirlo por medio de nuestros sentidos, esto es tan válido como no creer en que existen otros planetas, o no creer que existan la gran mayoría de las personas famosas que nosotros conocemos y de las cuales hablamos tan a menudo.

Muchas personas de mi entorno coinciden en que un tal señor Menen afanó mucha guita (y también coinciden en que trae mala suerte escribir bien su nombre). ¿Quieren que les diga la verdad? Yo no estoy tan seguro de que lo haya hecho, simplemente se que casi todas las personas de mi circulo y casi todos los periodistas de la tele dicen eso. ¿Presentan pruebas? Y… muchas veces sí, ¿Pero como puedo saber yo que esas pruebas son reales? Yo personalmente no las vi, ni las ojeé con detenimiento para juzgar, y aunque lo hubiese hecho, ¿Cómo se si realmente prueban algo o sin son simples calumnias? Yendo un poco más lejos, ¿cómo se que este señor realmente existe? Yo personalmente nunca lo vi, llegué a ver su cara en los diarios y en la tele, ¿pero como puedo saber que él era el verdadero Menen y no una falsificación? ¿Cómo puedo saber que las personas que lo vieron, vieron al real y no a un tipo que se disfraza de un personaje ficticio?

Así también me parece muy coherente dudar de un montón de cosas de las cuales no podemos tener una percepción directa por medio de los sentidos, ya sea Diego Maradona, el resto del mundo que no visitamos (porque aunque hubiéramos visitado otros países, ¿Cómo podemos saber que no nos metieron en un avión y nos hicieron dar vueltas en el aire hasta llevarnos a un lugar de nuestro propio país donde todos actuaban hasta el momento en el cual nos fuimos?), la mayoría de los personajes de la tele, etc.

Obviamente estas ideas no puedo planteárselas a cualquiera, porque lo mas seguro es que me daría unas palmaditas en la cabeza y me diría que soy un enfermo, y poniéndome en su lugar, capaz que hasta lo entendería. Simplemente quería demostrar que podemos estar en un estado de sospecha constante, dudar de muchísimas cosas de las cuales no dudamos y que sin embargo sería coherente hacerlo.

La mayoría de las veces creemos en un montón de cosas, por comodidad, para integrarnos también. Hoy se nos permite cuestionar la existencia de Dios porque el ateísmo cobró una fuerza mayor que en épocas pasadas, ¿Pero cuantas cosas hay que nos dan una apariencia mas evidente que nosotros no nos cuestionamos?

Es común que uno crea algo que se dice en la tele sobre una cura a un problema de salud o de ciencia, sólo porque esta acompañado por la frase “esta comprobado científicamente”. ¿Cómo se puede saber que los científicos no tienen un interés particular y quieren convencernos de algo que a ellos les conviene? Hay alguna diferencia entre esta fe ciega que se le tiene a los científicos y la que un fiel de cualquier religión le puede tener a un sacerdote que realiza predicciones?

Muchas veces escuchamos gente discutir con razonamientos que llegaron a distintos puertos, sin embargo esos razonamientos parten de premisas, de supuestos, de bases, que muy posiblemente no fueron puestas a prueba. Vemos gente discutiendo con la camiseta puesta sobre cosas en las que creen pero que no analizaron ni las comprobaron por ellos mismos.

En el mejor de los casos uno razona a partir de supuestos y estos supuestos son muy evidentes para todos, en tanto que hay muy poco de creencia y mucho más de razón, pero generalmente esto no se da así.

Con el correr de la historia el mundo se volvió muy complejo como para que el hombre pudiera producir todo lo que consume, por lo cual éste se volvió sedentario y se dedicó solamente a una rama de la producción mientras los demás se dedicaban al resto. Lo mismo pasa con el intelecto, no podemos comprobarlo todo, no podemos tener pruebas de todo, sino de algunas cosas. Por ese motivo es que uno en el fondo elige en que creer, puede tener creencias mas simples o mas complejas, y en este segundo caso es cuando se dice que “habla con fundamentos”, pero al fin y al cabo siempre hay cosas que tomamos sin cuestionárnoslas.